El Efecto Dunning-Kruger o cómo descubrir la falta de atención en torno a la seguridad

Lecciones de seguridad | 20/12/2018
El Efecto Dunning-Kruger o cómo descubrir la falta de atención en torno a la seguridad

¿Percibimos de forma correcta nuestras capacidades? ¿Verdaderamente controlamos y sabemos tanto como creemos? A este respecto el Efecto Dunning-Kruger tiene mucho que decir y una de sus principales conclusiones es que cuanto menos sabe una persona más lista se cree.

¿Percibimos de forma correcta nuestras capacidades? ¿Verdaderamente controlamos y sabemos tanto como creemos? A este respecto el Efecto Dunning-Kruger tiene mucho que decir y una de sus principales conclusiones es que cuanto menos sabe una persona más lista se cree.

Por algo existe el dicho popular: La ignorancia es la madre del atrevimiento. El efecto descubierto por el profesor de Psicología social de la Universidad de Cornell, David Dunning, junto a su destacado pupilo, Justin Kruger, tras analizar los resultados de su estudio vino a confirmar científicamente lo que tantos otros filósofos venían siglos repitiendo: nuestra propia incompetencia nos lleva a sobreestimar nuestra autoimagen; por ejemplo, el filósofo y profesor estadounidense, Amos Alcott (1799-1888) que expuso “La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia” o el alemán Nietzsche (1844-1900) que ya aventuró “Lo que es muy difícil de comprender por los hombres es su ignorancia con respecto a ellos mismos”, o el pensador español Baltasar Gracián (1601-1658) que señaló “El primer paso de la ignorancia es presumir de saber, y muchos sabrían si no pensasen que saben”.

Dunning decidió realizar una investigación que confirmarse o refutase una hipótesis previa: ¿Podría ser que mi propia incompetencia me volviera inconsciente de esa misma incompetencia y no me permitiese ser capaz de percibirla? Los resultados de su estudio revelaron que existe una imperfecta percepción de nuestras propias capacidades y que cuanto mayor era la incompetencia del sujeto, menos consciente era de ella. Por el contrario, los sujetos más competentes y capacitados eran los que, paradójicamente, más tendían a dudar o infraestimar su competencia.

Esta percepción incorrecta se debe a que las habilidades y competencias necesarias para desempeñar bien una tarea o trabajo son, precisamente, las habilidades necesarias para poder estimar acertadamente el propio desempeño de esa tarea. La falta de conocimiento sobre ellas es lo que lleva a algunos a alardear de capacidades que realmente no poseen. No porque mientan, sino porque son incapaces de percibir la realidad.

Aplicadas estas conclusiones al entorno de la seguridad laboral, donde un exceso de confianza puede acarrearnos serias consecuencias, se nos plantea la necesidad de realizar una concienzuda autorreflexión y autoevaluación. Porque reconocernos a nosotros mismos nuestras propias limitaciones es un gran avance para corregir ciertos errores que podemos cometer o para adquirir nuevos conocimientos que nos vendrían muy bien.

Siempre estamos a tiempo de aprender algo nuevo y útil y hacer como Cicerón cuando declaró “no me avergüenza confesar la ignorancia de lo que no sé”, puesto que también lo indicó Benjamin Disraeli “darse cuenta de que se es ignorante es un gran paso hacia el saber” o incluso el propio Aristóteles cuando dijo, allá por el 384 AC-322 AC, “la verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”. Sé sabio, por tanto, ya que en materia de seguridad y prevención de accidentes puede ser la diferencia entre tener más años por delante para seguir aprendiendo o que la vida nos licencie cum laude de golpe.

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