Engánchate al mosquetón para tus trabajos en altura

Lecciones de seguridad | 13/04/2018
Engánchate al mosquetón para tus trabajos en altura

Los mosquetones o conectores son uno de los elementos más importante de la seguridad en los trabajos en altura.

Gracias al mosquetón, el trabajador se engancha distintos componentes del sistema anticaídas. Así que no es exagerado decir que se trata de verdaderos enganches a la vida.

Como todo dispositivo de seguridad laboral, su tipología de uso depende del trabajo en el que vaya a ser usado. No obstante existe una clasificación oficial según el criterio de la norma UNE-EN 362, que utiliza como base el tipo de bloqueo y las características del gancho del cierre:

    • Conector básico (clase B): De cierre automático, (el cierre se activa automáticamente, el bloqueo no tiene por qué hacerlo). Son los más usados.
    • Conector de rosca (clase Q): Popularmente conocidos como maillones, se cierran mediante rosca. Sólo se deben utilizar en conexiones permanentes o de larga duración.
    • Conector de terminación (clase T): Su cierre es automático diseñado de forma que siempre carga en una posición determinada.
    • Conector de anclaje (clase A): Creado especialmente para engancharlo directamente a un tipo específico de anclaje como cáncamos, vigas, tubos etc.

La mayoría de mosquetones son de acero galvanizado o aluminio mezclado con pequeñas cantidades de zinc, magnesio y cobre (zicral). Los primeros son más pesados, pero resisten mejor la abrasión, el desgaste y los golpes. El galvanizado, que evita la oxidación, requiere especial vigilancia ya que esta terminación puede desgastarse a causa, por ejemplo de un golpe o por estar en entornos de mucha humedad. En ambos casos, es fácil que lleguen a oxidarse.

Los de aluminio son más ligeros, lo que supone más comodidad para el usuario. Aunque resisten mejor la oxidación, se desgastan más y llevan peor los impactos. También existen conectores fabricados en materiales especiales como acero inoxidable. En todo caso, el uso de unos u otros dependerá del trabajo para que el que vayan a ser usados, del ambiente que les rodee, de su compatibilidad con el resto del equipo de seguridad y de la comodidad del propio trabajador.

La importancia de la fuerza

Otro elemento a tener en cuenta a la hora de elegir un modelo de mosquetón es el hecho de que no todos resisten la misma fuerza en todos los sentidos. Para poder aumentar su resistencia, algunos tienen forma de “D”, de manera que el elemento que les transmite la fuerza (por ejemplo, el terminal de una cuerda), se sitúa más próxima al eje.

Antes de su utilización, es conveniente que el usuario compruebe el aspecto del conector para corroborar la ausencia de óxido, corrosión o sustancias adheridas que dificulten su uso. Además, se debe vigilar que el cierre y el bloqueo, así como la ausencia de grietas, golpes o deformaciones. Y es que aunque los materiales de fabricación parecen irrompibles, no lo son. De hecho, conviene saber que la principal causa de rotura de un mosquetón es que haga palanca con un borde. Ah, y cabe recordar que algunos fabricantes otorgan a sus mosquetones una vida útil de 10 años.