Sácale partido a tu auditoría de seguridad y salud

Lecciones de seguridad | 28/02/2018
Sácale partido a tu auditoría de seguridad y salud

Auditoría, esa palabra que hace que la mayoría se ponga en guardia.

Suena a registro, a examen, a presión, a tener que dar la cara, a problemas…pero nada más lejos de la realidad, en especial en el campo de la prevención de riesgos laborales. La auditoría es, de hecho, una de las mejores herramientas para conocer el estado de la seguridad laboral de una empresa, sea cual sea su ámbito de actuación.

Los textos legales definen auditoria como el “examen sistemático para determinar si ciertas actividades y el resultado de éstas cumplen con lo planificado y si esto se ha implementado eficazmente, así como si es adecuado para alcanzar la política y los objetivos de la organización”. Debe ser una evaluación sistemática, documentada y objetiva. Al igual que en otros sistemas de gestión (calidad o medioambiente) se recurre ella para verificar la eficacia e idoneidad del sistema. Deben ser efectuadas por entidades externas privadas con el visto bueno de la Autoridad Laboral.

Una mirada en perspectiva sobre estos términos legales arroja una conclusión sencilla: una auditoria en riesgos laborales es un instrumento de gestión al servicio la empresa para mejorar su sistema de prevención. Pese a todo, son todavía muchas las empresas que, estando legalmente obligadas a ello, no han auditado su sistema de prevención o que la consideran una mera obligación, con un coste y poca utilidad.

Nada más lejos de la realidad. Bien hecha y aprovechada, se trata de una herramienta muy útil para mejorar la prevención y para facilitar el uso de los recursos limitados, ya que los orienta a las actividades críticas. Su objetivo es asegurar que la propia empresa es capaz de identificar y controlar eficazmente los riesgos a los que están expuestos sus trabajadores. Así que, ¿poco útil? Para nada.

La utilidad de la auditoria para la mejora de la eficacia de la actividad preventiva depende de cuatro factores: El grado de desarrollo del sistema de prevención de la empresa auditada; el espíritu con el que la empresa afronta la auditoría; la profesionalidad del auditor y la periodicidad de la auditoría.

Aquellas compañías en las que se ha implantado un sistema de prevención eficiente e integrado en la empresa, elegirán a un profesional solvente y solicitarán su realización periódicamente. Si la auditoria se realiza por primera vez, o en una empresa con un sistema poco desarrollado, servirá para definir el camino a seguir en materia de seguridad, identificando las áreas de actuación preferente, responsables y plazos.

Más que un trámite legal

Considerarla un mero trámite legal que hay que cumplir es un error. Ya que las ventajas que aporta van más allá. Permite verificar el cumplimiento legal, es verdad, y eso, ya de entrada, incrementa la seguridad jurídica de la empresa. Además, propicia la subsanación de problemas, brinda la oportunidad de mejorar el sistema preventivo y reduce la siniestralidad laboral. También mejora la satisfacción del equipo y supone un compromiso con clientes y proveedores en la reducción de riesgos laborales.

Hay que desterrar el mito de que la realización de una auditoria supone una injerencia en la empresa, una inspección o un control de la eficacia de las personas o de la propia organización. Quedarse ahí supone dejar de lado su verdadero valor, el de ser una ayuda sólida y eficaz para gestionar la compañía.

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