Formar en prevención de riesgos laborales. Lo que sale caro es no hacerlo.

Lecciones de seguridad Segurmanía | 23/02/2018
Formar en prevención de riesgos laborales. Lo que sale caro es no hacerlo.

Formar en prevención de riesgos laborales es transmitir conocimientos, dotar de aptitudes y actitudes que capaciten a la persona para reproducir un comportamiento deseado e integrar aquellos elementos que le permitan analizar una situación y reaccionar adecuadamente ante determinadas circunstancias.

No hace falta ahondar mucho más en el tema para darse cuenta de que invertir en este tipo de formación es más barato que no hacerlo. Entre otras cosas porque, un accidente laboral evitado supone, de entrada, eliminar pérdidas personales y económicas tanto a la empresa como a la sociedad. Es, además de obligación de las compañías, uno de los derechos del trabajador.

Según el artículo 19 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, cualquiera que sea la modalidad o duración de ésta, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo. La preparación deberá estar centrada específicamente en el puesto de trabajo o función de cada trabajador, adaptándose a la evolución de los riesgos y a la aparición de otros nuevos y repetirse periódicamente, si fuera necesario.

La formación deberá impartirse, siempre que sea posible, dentro de la jornada de trabajo o, en su defecto, en otras horas pero con el descuento en aquélla del tiempo invertido en la misma. El coste económico no recaerá en ningún caso sobre el equipo.

Se trata de un apartado del presupuesto de la firma que no se debe tomar como un gasto, sino como una inversión que reporta infinidad de ventajas. No hace falta recurrir a sesudos estudios para darse cuenta de que con una buena prevención de riesgos, la labor es más fluida ya que los trabajadores se centran, sólo y exclusivamente, en realizar su desempeño. Así, dejan a un lado los nervios por posibles peligros, ahora minimizados y, de rebote, el rendimiento, la calidad y la rentabilidad aumentan.

Garantía de prestigio

Tampoco hay que despreciar el prestigio que para una empresa supone tener un buen plan de riesgos laborales, que incluya una formación de garantías y actualizada. Todo ello, permite destacar en el mercado, ante sus clientes y también ante la sociedad en general. La opinión pública valora cada vez más a las empresas que forman y cuidan a su equipo.

Con estos datos, es evidente que, aunque se ha incrementado en los últimos años, la inversión en formación de riesgos laborales se hará poco a poco un hueco importante en todas las empresas. Pero si aún quedaran dudas, baste decir que los costes directos e indirectos que tienen los accidentes laborales equivalen al 3% del Producto Interior Bruto de España, que en 2017 sumó 1,16 billones de euros. Sin contar el incalculable coste en vidas humanas.

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