Adolescentes y sensibilidad frente al COVID

Vidas seguras | 19/10/2020
Adolescentes y sensibilidad frente al COVID

Durante el confinamiento los/as adolescentes nos sorprendieron positivamente. Nos demostraron la gran capacidad de adaptación que tienen ante una situación excepcional. Si el confinamiento fue duro para todos, en el caso de este colectivo esa privación de libertad fue aún más dura.

Durante el confinamiento los/as adolescentes nos sorprendieron positivamente. Nos demostraron la gran capacidad de adaptación que tienen ante una situación excepcional. Si el confinamiento fue duro para todos, en el caso de este colectivo esa privación de libertad fue aún más dura.

Durante esta etapa de la vida, el estar conectados/as con su grupo de iguales, con su grupo de referencia, es indispensable, pues ya no es suficiente el contacto solamente con su grupo de pertenencia. El confinamiento se lo impidió durante un tiempo y la vuelta a la nueva normalidad también se lo está poniendo difícil.

Los/as adolescentes están inmersos una fase de continuos cambios personales, a los que se suman además todos los cambios que la aparición del coronavirus ha traído a nuestro estilo de vida. Como tienen dificultades para expresar sus sentimientos, no les va a ser fácil expresar con palabras lo que sienten, lo que procesan, lo que anhelan. Todo ello puede empeorar su relación con sus progenitores, que ya de por sí es complicada, y que en tiempos de coronavirus puede verse aún más afectada.

Algunos adolescentes pueden manifestar una mayor sensibilidad, tristeza, miedo, preocupación, apatía, frustración, rabia, irritabilidad o ansiedad y estrés. Los/as jóvenes sufren una lucha interior constante y hay que enseñarles a no alimentar las propias dudas.

Este tiempo de convivencia con el virus va a ayudarles a comprender la importancia de la entereza de ánimo, del sentido del deber, de la camaradería, de la unidad frente a un enemigo común, del cuidar de mí para cuidar de todos, de la responsabilidad social.

Ante todos los límites y prohibiciones que la normativa anticovid conlleva pueden actuar de dos maneras muy distintas: mostrando su sensibilidad, su aceptación y su comprensión ante la situación y colaborando con lo que se les solicita o, por el contrario, pueden rebelarse contra tanta norma y prohibición y actuar con rebeldía e inconsciencia creando situaciones o manteniendo actitudes de riesgo que pueden contribuir al contagio y a expandir el virus.

Para evitar esta segunda opción hay que ofrecerles la posibilidad de ayudar, de comprometerse, de mostrarse responsables, de exteriorizar lo mejor de ellos/as. Para ello hay que usar el sentido del humor, muy presente en esta etapa en la que a veces se ríen de todo y por todo. Hay que conseguir reconvertir el egoísmo en solidaridad, en generosidad.

Ser más flexibles con ellos/as, transmitirles optimismo y confianza, supervisada, pero, en definitiva, confianza. Trabajar en el entendimiento, en el entendimiento más allá de las fronteras y en el espíritu solidario. Y hablar, hablar mucho con ellos. Intentar que entiendan lo que esta situación nos exige a todos y los sacrificios que nos demanda.

Y sobre todo, ser el mejor ejemplo, ya que los/as adolescentes van a observarnos, van a supervisar nuestras conductas. En nuestras manos está el mostrar nuestra mejor versión, cumpliendo escrupulosamente todas las medidas de seguridad frente al covid.

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