Tu terraza no parece peligrosa… hasta que ocurre un accidente
Vidas seguras
Las terrazas y los balcones forman parte de nuestra vida cotidiana, los usamos frecuentemente y más aún en verano, cuando suelen asociarse al descanso y el ocio. Sin embargo, esa sensación de familiaridad hace que, en muchas ocasiones, olvidemos que también pueden convertirse en escenarios de accidentes. Como siempre tener presente la prevención en nuestro día a día, puede ayudarnos a evitar incidentes o accidentes que, con frecuencia, si se tienen en cuenta los riesgos pueden ser perfectamente evitables.
Las terrazas y los balcones forman parte de nuestra vida cotidiana, los usamos frecuentemente y más aún en verano, cuando suelen asociarse al descanso y el ocio. Sin embargo, esa sensación de familiaridad hace que, en muchas ocasiones, olvidemos que también pueden convertirse en escenarios de accidentes. Como siempre tener presente la prevención en nuestro día a día, puede ayudarnos a evitar incidentes o accidentes que, con frecuencia, si se tienen en cuenta los riesgos pueden ser perfectamente evitables.
Aunque las caídas desde altura suelen relacionarse a menudo con actividades profesionales, cada año se producen en viviendas particulares accidentes durante acciones tan habituales como limpiar cristales, instalar toldos, regar jardineras, realizar pequeñas reparaciones o colocar elementos decorativos.
En la mayoría de los casos, esos accidentes no se deben a una única causa, sino a una combinación de factores como el exceso de confianza, la improvisación o el uso inadecuado de medios auxiliares.
Uno de los errores más habituales consiste en utilizar sillas, cajas o muebles como apoyo para alcanzar zonas elevadas. Estos elementos no están diseñados para este fin y pueden desplazarse o perder estabilidad con facilidad, provocando una caída.
Siempre que sea necesario trabajar en altura, es recomendable utilizar una escalera adecuada, colocada sobre una superficie firme y estable, respetando las instrucciones del fabricante y evitando realizar movimientos que puedan comprometer el equilibrio.
También conviene extremar las precauciones cuando se realizan tareas cerca del borde de terrazas o balcones. Asomarse excesivamente, subirse a barandillas o apoyarse sobre elementos cuya resistencia se desconoce puede tener consecuencias muy graves. Las barandillas constituyen una protección colectiva, pero no están diseñadas para soportar determinados esfuerzos o usos inadecuados.
La prevención también pasa por mantener estos espacios en buenas condiciones. Un suelo con baldosas levantadas o en mal estado, con hojas acumuladas, objetos fuera de lugar o cables atravesando las zonas de paso pueden favorecer resbalones o tropiezos, que fácilmente podrían evitarse. Mantener el orden y la limpieza reduce significativamente la probabilidad de sufrir este tipo de accidentes.
Durante el verano, además, es habitual acometer pequeñas mejoras o trabajos de bricolaje en terrazas y balcones. Antes de comenzar cualquier intervención conviene valorar si puede realizarse de forma segura o si, por el nivel de riesgo, resulta más recomendable recurrir a personal especializado. Trabajos como la instalación de toldos, cerramientos o equipos de climatización pueden parecer a priori fáciles, pero requieren de conocimientos técnicos y medidas de seguridad específicas que muchas veces se desconocen.
La seguridad comienza muchas veces con una sencilla evaluación del riesgo antes de actuar. Preguntarse si la tarea puede realizarse de forma segura, si se dispone del equipo adecuado o si existen alternativas menos peligrosas puede evitar un accidente.
Por supuesto, cuando hay niños en la vivienda, la prevención adquiere una importancia aún mayor, volviéndose esencial. En estos casos, se debe evitar siempre colocar muebles u objetos junto a las barandillas que puedan facilitar que los menores trepen hasta ellas. Asimismo, es vital mantener una supervisión constante, para impedir que los niños puedan empujar esos muebles u objetos hasta las barandillas. Es muy recomendable utilizar sistemas de protección adecuados en los casos que sean necesarios.
La prevención también debe estar presente en casa y pequeños gestos de prudencia son la mejor herramienta para proteger nuestra seguridad y la de quienes nos rodean. Porque una terraza o un balcón pueden parecer lugares no peligrosos. Sin embargo, cuando se baja la guardia, algo sencillo y casual puede tener consecuencias graves.