“La cultura preventiva va más allá del cumplimiento. Requiere formación, comunicación, presencia en el terreno y participación de los equipos” – Joaquín Lucas (H&S Global Manager) y Nacho Apodaca (H&S Oñati) en Natra
Empresas seguras
Hoy hemos tenido la oportunidad de conversar sobre seguridad y prevención con la empresa Natra, una multinacional española especializada en la fabricación de chocolate y productos derivados del cacao. Joaquín Lucas, H&S Global Manager, y Nacho Apodaca, H&S en su planta de Oñati, nos han explicado cómo Natra se enfrenta al desafío de gestionar la seguridad en un entorno tan global, cómo se implementa una verdadera cultura preventiva y cuáles son las estrategias adoptadas para abordar los riesgos específicos asociados a la producción de chocolate en su planta de Oñati.
Hoy hemos tenido la oportunidad de conversar sobre seguridad y prevención con la empresa Natra, una multinacional española especializada en la fabricación de chocolate y productos derivados del cacao. Joaquín Lucas, H&S Global Manager, y Nacho Apodaca, H&S en su planta de Oñati, nos han explicado cómo Natra se enfrenta al desafío de gestionar la seguridad en un entorno tan global, cómo se implementa una verdadera cultura preventiva y cuáles son las estrategias adoptadas para abordar los riesgos específicos asociados a la producción de chocolate en su planta de Oñati.
– Natra cuenta con más de 1.500 personas trabajadoras, nueve fábricas y presencia internacional en Europa y Canadá. En una organización de estas dimensiones, ¿cómo se consigue que la seguridad y la prevención sean una prioridad compartida por toda la compañía, independientemente del país o del centro de trabajo?
La clave está en que la seguridad se impulsa desde la Dirección y se gestiona como una responsabilidad compartida. El Comité de Dirección del Grupo marca unas prioridades comunes y cada centro las adapta a su realidad, manteniendo los mismos principios y nivel de exigencia. Esto permite que, con independencia del país o de la fábrica, la prevención esté presente en la planificación, en las decisiones operativas y en la forma habitual de trabajar.
– Natra trabaja bajo unos valores de integridad, excelencia, innovación y trabajo en equipo. ¿Cómo cree que estos valores contribuyen a construir una verdadera cultura de seguridad y a mantenerla en una organización tan grande?
Nuestros valores ayudan a convertir la seguridad en comportamientos concretos. La integridad implica actuar con coherencia y no hacer excepciones; la excelencia nos lleva a revisar y mejorar continuamente nuestros estándares; la innovación aporta nuevas formas de anticipar y controlar los riesgos; y el trabajo en equipo permite compartir experiencias y soluciones entre centros. Cuando estos valores se viven en el día a día, la seguridad deja de ser una obligación formal y pasa a formar parte de la cultura de la compañía.
– ¿Qué características particulares tiene la prevención de riesgos en la fabricación de chocolate? ¿Es muy diferente construir una empresa segura en este sector respecto a otros ámbitos industriales? ¿Qué riesgos o retos específicos destacaría?
La fabricación de chocolate comparte riesgos propios de cualquier actividad industrial, como el uso de maquinaria, las intervenciones de mantenimiento, la circulación de personas y equipos o la manipulación de cargas. A ello se suman aspectos específicos del proceso, entre ellos las superficies calientes, los sistemas de transporte, la limpieza de instalaciones y la coordinación entre producción y mantenimiento. El reto no es solo disponer de equipos seguros, sino asegurar que los procedimientos se aplican de forma consistente y que las personas identifican y corrigen las situaciones de riesgo antes de que se produzca un incidente.
– Natra apuesta por la excelencia y señala entre sus compromisos la aplicación de medidas de salud y seguridad exigentes. ¿Cómo se traduce ese compromiso en el día a día de una planta como la de Oñati? ¿Qué aspectos considera fundamentales para mantener unos estándares elevados de seguridad?
En Natra hemos establecido doce estándares de seguridad comunes para todo el Grupo. Cada estándar incluye requisitos concretos, acciones de implantación y criterios de seguimiento, dentro de un plan plurianual que nos permite avanzar de manera ordenada y comparable en todos los centros.
En Oñati, este marco se concreta cada año en una hoja de ruta con objetivos, responsables, plazos e indicadores. De esta forma, las prioridades corporativas se traducen en actuaciones visibles y verificables en la planta.
Mantener un nivel elevado exige disciplina y continuidad. Revisamos periódicamente el grado de implantación, analizamos los resultados y fijamos nuevos objetivos. Ese seguimiento nos ayuda a corregir desviaciones, compartir buenas prácticas y consolidar las mejoras en el tiempo.
– Oñati cuenta con alrededor de 400 personas trabajadoras y es uno de los centros industriales de referencia de la zona. ¿Cómo se gestiona la prevención y la seguridad de tantas personas en una fábrica que requiere trabajar con maquinaria, líneas de producción y diferentes equipos?
La gestión se apoya en un plan anual de prevención que recoge las principales actuaciones, sus responsables y los plazos previstos. El Comité Ejecutivo de Seguridad, liderado por la Gerencia de la planta, revisa periódicamente el avance del plan, analiza los indicadores y acuerda las medidas necesarias cuando detecta desviaciones o nuevas necesidades.
Además, todas las reuniones de planta comienzan con un punto dedicado a seguridad. Es una práctica sencilla, pero muy efectiva: permite compartir incidencias, anticipar riesgos y asegurar que la prevención se tiene en cuenta antes de abordar cualquier otra cuestión operativa.
– ¿Cuáles son las principales prioridades de seguridad que se tienen en cuenta en el día a día de la planta de Oñati?
La primera prioridad es que todas las personas que acceden a la planta —empleados, empresas contratistas, proveedores, auditores o visitas— conozcan los riesgos y dispongan de las condiciones necesarias para trabajar o desplazarse con seguridad. Nuestro objetivo es que cada persona termine su jornada o visita en las mismas condiciones en las que llegó.
Este principio se traduce en controles y rutinas concretas. Por ejemplo, antes de entrar en las instalaciones, las visitas realizan una acogida de seguridad mediante un vídeo corporativo en el que se explican las normas básicas y los comportamientos esperados. Al finalizar, se verifica que la información se ha comprendido correctamente.
– En una planta dedicada principalmente a la fabricación de barritas de chocolate, además de garantizar la seguridad de las personas, es fundamental asegurar que el producto llegue al consumidor con todas las garantías. ¿Cómo se consigue integrar la seguridad de las personas, la calidad y la seguridad alimentaria dentro de un mismo modelo de trabajo?
Las tres dimensiones se gestionan de forma coordinada porque comparten una misma base: prevenir, detectar a tiempo y actuar sobre cualquier desviación. En la práctica, esta integración se apoya en tres mecanismos principales:
- a) Una revisión diaria de las incidencias de seguridad, calidad y seguridad alimentaria en la primera reunión de la mañana. La participación de distintas áreas permite valorar su criticidad, acordar prioridades y asignar acciones concretas.
- b) La inclusión sistemática de estos temas al inicio de las reuniones de gestión, para que se tengan en cuenta antes de tomar decisiones sobre producción, mantenimiento u organización del trabajo.
- c) La aplicación de estándares específicos y planes plurianuales tanto en seguridad como en calidad y seguridad alimentaria, con objetivos medibles y un seguimiento común de los avances.
– ¿Cómo se trabaja para lograr que la cultura preventiva llegue por igual a todos los equipos y que la fábrica sea un lugar de trabajo cada vez más seguro?
El punto de partida es cumplir de manera rigurosa la normativa de prevención de riesgos laborales y los requisitos técnicos aplicables a equipos e instalaciones. Ese marco nos permite asegurar unas condiciones de trabajo adecuadas y actuar con rapidez cuando se identifica una desviación, mediante planes con responsables y fechas de cierre.
Pero la cultura preventiva va más allá del cumplimiento. Requiere formación, comunicación, presencia en el terreno y participación de los equipos. Por eso trabajamos para que cada área conozca sus riesgos, incorpore la seguridad a sus decisiones y asuma un papel activo en la mejora de las condiciones de trabajo.
– Después de tantos años de experiencia y con una organización que ha crecido hasta convertirse en un grupo internacional, ¿cuáles cree que serán los principales retos en materia de seguridad y prevención a los que tendrá que hacer frente Natra, en los próximos años, para seguir avanzando en materia de seguridad y prevención?
Uno de los principales retos será mantener una cultura de seguridad común a medida que el Grupo siga evolucionando y operando en realidades industriales distintas. Para conseguirlo, será fundamental reforzar el liderazgo de los mandos intermedios, que son quienes convierten las prioridades corporativas en decisiones y comportamientos diarios. También tendremos que seguir avanzando en la anticipación de riesgos, el aprendizaje entre centros y el uso de indicadores que permitan actuar antes de que se produzcan incidentes. El objetivo es crecer sin perder coherencia y hacer de la mejora preventiva una práctica estable en toda la organización.