El proceso de Coordinación de Actividades Empresariales. Tercera etapa – Ejecución y control
Lecciones de seguridad
Como ya hemos explicado en distintas ocasiones, en los centros de trabajo donde varias empresas interactúan y llevan a cabo, a la vez, sus actividades laborales, la Coordinación de Actividades Empresariales (CAE) es fundamental. También hemos hablado de que la CAE debe entenderse como un proceso que se divide en varias etapas. En el post de hoy, nos centraremos en la tercera etapa, la fase de Ejecución y Control, que es imprescindible para garantizar que las actividades se desarrollen de manera segura y conforme a lo planificado.
Como ya hemos explicado en distintas ocasiones, en los centros de trabajo donde varias empresas interactúan y llevan a cabo, a la vez, sus actividades laborales, la Coordinación de Actividades Empresariales (CAE) es fundamental. También hemos hablado de que la CAE debe entenderse como un proceso que se divide en varias etapas. En el post de hoy, nos centraremos en la tercera etapa, la fase de Ejecución y Control, que es imprescindible para garantizar que las actividades se desarrollen de manera segura y conforme a lo planificado.
Esta etapa de Ejecución y Control es crítica, ya que durante la realización de los trabajos pueden surgir desviaciones o imprevistos que afecten la seguridad y salud de las personas trabajadoras. Por ello, es esencial controlar que todo se desarrolla según lo previsto y no basta con un control documental, sino que es necesario establecer medios de seguimiento y vigilancia adecuados.
Esta etapa se divide en dos tipos de control:
- el control previo al inicio de las actividades, que corresponde al/la empresario/a principal,
- y el control durante la ejecución de las actividades, que involucra a todas las empresas intervinientes.
Control previo al inicio de las actividades
El control previo al inicio de las actividades es responsabilidad del/la empresario/a principal, quien debe realizar una verificación inicial de carácter documental. Esto implica asegurarse de que las empresas contratistas y subcontratistas cumplan con sus obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales.
Antes de que comiencen las actividades, el/la empresario/a principal debe solicitar a cada empresa contratista que acredite, por escrito, que ha realizado la evaluación de riesgos laborales y la planificación de su actividad preventiva. Además, debe asegurarse de que han proporcionado la información y formación necesarias a su personal.
La exhaustividad de esta comprobación dependerá del riesgo asociado a las actividades contratadas. Por lo tanto, el/la empresario/a principal puede requerir información adicional que considere relevante para garantizar que las actividades se realizarán de forma segura. El/la empresario/a principal revisará la documentación y comprobará que las actividades contratadas/subcontratadas se van a realizar en adecuadas condiciones de seguridad y salud.
Control durante la ejecución de las actividades
Una vez que se ha completado el control previo, se inicia la fase de control durante la ejecución de las actividades. En esta etapa, las distintas empresas intervinientes, deben llevar a cabo controles in situ para verificar que las actividades se desarrollan conforme a lo previsto. Cada empresa es responsable de supervisar que su personal cumpla con las medidas preventivas establecidas y siga los procedimientos de trabajo determinados.
El titular del centro de trabajo tiene la responsabilidad de garantizar que tanto su personal como las empresas concurrentes adopten las medidas acordadas para controlar los riesgos. Además, el empresario principal debe realizar un control reforzado sobre las empresas contratistas y subcontratistas, asegurándose de que se cumplan los procedimientos de trabajo establecidos y que se mantengan los medios de coordinación necesarios entre ellas.
Para llevar a cabo estos controles, se pueden establecer diferentes medios de coordinación, como reuniones periódicas de seguimiento entre las empresas, la presencia de recursos preventivos en los lugares de trabajo, y la designación de personas encargadas de la coordinación de actividades preventivas por parte del/la titular del centro de trabajo. La elección del medio de control, dependerá del grado de peligrosidad de las actividades, del número de empresas involucradas y de personas expuestas y de la duración de las tareas.
Durante la ejecución, pueden surgir tres situaciones que requieran la adopción de medidas correctivas: un fallo de diseño, un fallo de implementación o imprevistos. En cualquiera de ellas, es crucial tomar medidas para corregir la situación lo antes posible, incluso volviendo a la etapa de planificación y organización si es necesario, para replantearse las medidas preventivas, el procedimiento de trabajo y/o los medios de coordinación establecidos.
Además, es fundamental que las empresas estén preparadas para actuar ante accidentes de trabajo o situaciones de emergencia, comunicando de inmediato cualquier incidente o situación de emergencia, a las demás empresas presentes en el centro de trabajo.
A través de estos controles, se busca asegurarse que las empresas cumplan con sus obligaciones preventivas y se establezcan protocolos claros de actuación ante cualquier situación inesperada. En este sentido, la comunicación y la coordinación entre las empresas son claves para mantener un entorno laboral seguro y saludable.