Pautas de seguridad de las tareas de trabajos forestales de Apilado y Carga

Lecciones de seguridad
Pautas de seguridad de las tareas de trabajos forestales de Apilado y Carga

Tras hablar de las pautas de seguridad en las tareas de trabajos forestales en general y de las medidas de seguridad especificas para la Corta y Saca, cerramos el ciclo centrándonos ahora en la seguridad de las dos tareas posteriores: el Apilado y la Carga. Estos trabajos pueden parecer más tranquilos y menos peligrosos, pero que concentran riesgos importantes si se baja justo la guardia al final del proceso.

Tras hablar de las pautas de seguridad en las tareas de trabajos forestales en general y de las medidas de seguridad especificas para la Corta y Saca, cerramos el ciclo centrándonos ahora en la seguridad de las dos tareas posteriores: el Apilado y la Carga. Estos trabajos pueden parecer más tranquilos y menos peligrosos, pero que concentran riesgos importantes si se baja justo la guardia al final del proceso.

El Apilado consiste en organizar y amontonar los troncos de forma estable y ordenada. No es solo una cuestión de orden, sino de seguridad. Antes de empezar, la cuadrilla debe planificar cómo se va a trabajar, analizar el terreno y comprobar que la maquinaria y sus sistemas de seguridad funcionan correctamente. Planificar las zonas de apilado y las rutas para evitar tener que realizar la carga de madera en terreno inclinado.

Durante las maniobras, es esencial que nadie se sitúe dentro de la zona de acción de la máquina. El maquinista debe asegurarse de que el área está despejada antes de mover cargas.

Un error habitual es subirse a las pilas para recolocar troncos; una práctica peligrosa que debe evitarse siempre, ya que las trozas pueden moverse y provocar caídas o golpes graves. El suelo debe ser firme y, siempre que sea posible, llano. Utilizar calzas si es necesario para evitar desplazamientos inesperados de la madera.

Hay que procurar evitar el apilado manual. Pero si debe hacerse manualmente, utilizar herramientas auxiliares que faciliten la tarea y procurar rodar o girar las trozas en lugar de levantarlas. Cuando el apilado sea manual, la altura no debe superar el metro para evitar colapsos sobre el trabajador. Y si un apilado se vuelve inestable o comienza a inclinarse, se debe proceder a reestructurarlo inmediatamente.

La Carga, por su parte, añade el factor del transporte. Aquí entran en juego camiones, grúas y vehículos que manejan grandes pesos. Antes de iniciar la tarea, se debe verificar el estado del vehículo, estacionarlo en una zona segura y activar frenos y apoyos.

Como en el resto de fases de los trabajos forestales, una comunicación clara entre las personas implicadas es indispensable para evitar atropellos, atrapamientos o golpes durante las maniobras. Asegurarse de tener buena visibilidad de la zona de trabajo desde la cabina y, si hay zonas con poco campo de visión, designar un observador capacitado y cualificado.

Hay que evitar las sobrecargas, teniendo en cuenta las cargas máximas permitidas para los diferentes alcances. Se debe comenzar la carga por las trozas más próximas para ganar estabilidad. Durante las operaciones de carga y descarga se deben evitar los movimientos pendulares de la carga. Respetar los ángulos de trabajo indicados por el fabricante.

Nunca se debe trabajar debajo de cargas suspendidas, ni que el maquinista abandone el puesto en cabina con la carga en el aire. Se debe evitar cargar árboles en la dirección de la cabina y hay que extremar las precauciones en días de viento. Colocar las trozas longitudinalmente evitando que superen la altura de los puntales.

Las maniobras deben realizarse de forma suave, controlada y adaptando la velocidad al estado del terreno. Conocer el espacio necesario para maniobrar y organizar correctamente la circulación dentro de la explotación evita colisiones y situaciones de riesgo innecesarias. Trasladar la maquinaria con la grúa en posición de transporte y nunca con carga en la grapa.

Al realizar el amarre, asegurar bien la carga para evitar incidencias (desplazamientos, desprendimientos…) y adecuar el número de amarres a la longitud de las trozas. Comprobar el estado de las cinchas o cadenas, de los puntos de amarre y verificar que todos los elementos auxiliares son compatibles. Evitar subirse a la plataforma para realizar el amarre y preferiblemente utilizar tensores con mecanismo de autotensado.

Otro aspecto a tener en cuenta, es la proximidad de líneas eléctricas aéreas. Calcular bien las distancias, tener en cuenta baches o desniveles y extremar la precaución en los movimientos del brazo de la grúa es fundamental para prevenir accidentes eléctricos.

Por último, el uso de EPIs sigue siendo imprescindible hasta el final del trabajo: casco, botas de seguridad, guantes, protección auditiva y ropa reflectante. El apilado y la carga no son el remate, sino tareas que requieren la misma atención que el resto del proceso. La prevención debe mantenerse hasta que la última troza esté asegurada y el trabajo finalizado con seguridad.

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