Pautas de seguridad de las tareas de trabajos forestales de la Corta y Saca
Lecciones de seguridad
En una publicación anterior hablábamos de las pautas de seguridad en los trabajos forestales desde una visión general. Hoy damos un paso más y ponemos el foco en dos fases clave de los trabajos forestales: la corta y la saca. Dos tareas muy ligadas entre sí, exigentes y con riesgos importantes, donde la planificación, la técnica y la coordinación de la cuadrilla marcan la diferencia entre un trabajo bien hecho y un accidente grave.
En una publicación anterior hablábamos de las pautas de seguridad en los trabajos forestales desde una visión general. Hoy damos un paso más y ponemos el foco en dos fases clave de los trabajos forestales: la corta y la saca. Dos tareas muy ligadas entre sí, exigentes y con riesgos importantes, donde la planificación, la técnica y la coordinación de la cuadrilla marcan la diferencia entre un trabajo bien hecho y un accidente grave.
La corta es el primer gran momento crítico del trabajo forestal. Los trabajos de apeo, desrame o tronzado incluyen mucho más que el mero hecho de “talar un árbol”, por ello es imprescindible analizar el entorno antes de actuar. Cada árbol tiene su propio comportamiento en la caída según su tamaño, inclinación, estado y pendiente del terreno en el que se encuentra.
Por eso, antes de arrancar la motosierra o poner en marcha una procesadora, es imprescindible reconocer la zona de caída del árbol, identificar obstáculos, definir distancias de seguridad (teniendo en cuenta las líneas del tendido eléctrico) y preparar, siempre antes de empezar con la corta, una vía de escape limpia y despejada.
En la corta manual, el uso correcto de la motosierra es determinante. Debe verificarse que esté en perfecto estado, utilizarse con todos sus sistemas de seguridad operativos y manejarse siempre con los EPIs adecuados bien colocados. Detalles aparentemente pequeños, como parar el motor para desplazarse, repostar con la máquina apagada o proteger con una funda rígida la espada y la cadena de la motosierra cuando se transporte, evitan incendios, cortes y accidentes innecesarios.
Hay que realizar de forma adecuada los cortes de cuña y charnela (dirección y caída) teniendo en cuenta la orografía, la presencia de otros árboles, la dirección y velocidad del viento, la geometría del árbol, las afecciones a terceros, y la necesidad (o no) de apoyo de medios mecánicos para controlar la dirección de la caída.
Además, nunca debe iniciarse el derribo sin comprobar que no hay nadie en el área de influencia de caída, ni colocarse nunca pendiente abajo de un árbol ya apeado, ni realizar el desramado y tronzado encima del propio tronco.
La corta mecanizada, con procesadora, aporta rapidez y reduce ciertos riesgos, pero introduce otros que no pueden ignorarse. El mantenimiento de la máquina, el uso del cinturón, la correcta entrada y salida de la cabina (por la escalera o el acceso previsto) y la verificación constante del entorno son fundamentales.
Se recomienda disponer de un asiento amortiguado que sea regulable. Está prohibido transportar personas en las máquinas, ni en la cabina. Se debe adecuar la velocidad a las condiciones del terreno, mantener las puertas cerradas y estacionar la máquina en zonas apropiadas, sin riesgo de caída, poniendo los frenos y sacando las llaves de contacto.
Se debe organizar la circulación en la explotación forestal para evitar posibles colisiones y crear un método de comunicación, claro e inequívoco, entre la persona conductora de la maquinaria y el resto de las personas trabajadoras. Por ejemplo, por medio de silbato, o de signos visuales, auriculares inalámbricos, o cualquier otro método efectivo.
Ninguna maniobra debe iniciarse sin asegurarse de que no hay personas en el radio de acción y el apoyo de un señalizador resulta imprescindible en zonas con poca visibilidad. No se debe abandonar el puesto de trabajo con cargas suspendidas.
Una vez el árbol está en el suelo, comienza la fase de saca: enganche, arrastre, reunión y desembosque. Aquí el riesgo se traslada al movimiento de cargas pesadas en terrenos irregulares. La coordinación entre la persona que engancha y quien conduce la máquina debe ser absoluta, con protocolos claros de comunicación.
Además, la maquinaria de arrastre (skidder o arrastrador), al igual que maquinaría de corta, debe circular a velocidades adecuadas, adaptándose a baches, pendientes y obstáculos, y respetando las distancias de seguridad, especialmente cerca de líneas eléctricas. Con este tipo de maquinaria hay que mantener las mismas pautas de seguridad que mencionábamos anteriormente cuando hablábamos del uso de la maquina procesadora.
Con una buena planificación previa, atención constante y un uso adecuado de los equipos de protección, las tareas de corta y saca resultaran seguras. Porque en el monte, la experiencia suma, pero es la prevención la que protege.