Chócala con tus guantes de seguridad

Lecciones de seguridad | 23/07/2018
Chócala con tus guantes de seguridad

Un tercio de los accidentes de trabajo en la industria afectan a dedos, manos o brazos. Este dato da una idea de lo importante que es proteger las extremidades superiores cuando se desarrollan trabajos en los que se utilizan de manera continuada. Además de extremar las precauciones y vigilar las normas de seguridad, es básico utilizar guantes.

Un tercio de los accidentes de trabajo en la industria afectan a dedos, manos o brazos. Este dato da una idea de lo importante que es proteger las extremidades superiores cuando se desarrollan trabajos en los que se utilizan de manera continuada. Además de extremar las precauciones y vigilar las normas de seguridad, es básico utilizar guantes. Estas sencillas prendas protegen las manos y los antebrazos contra cortes, abrasiones, quemaduras, punciones, contacto directo de la piel con productos químicos corrosivos y peligrosos, y hasta de cierto tipo de descargas eléctricas.

De uso muy sencillo, los guantes aportan mayor sujeción y firmeza por lo que es básico elegir la talla adecuada, lo que asegurará, además de comodidad, seguridad. Y es que esta vez, el refrán, ‘gato con guantes, no caza ratones’, no es aplicable.

Los guantes serán seleccionados de acuerdo con los riesgos a los que el usuario esté expuesto y a la necesidad de movimiento libre de los dedos. Además de ser una talla adecuada a cada mano, deben mantenerse en buenas condiciones, por lo que aquellos que presenten roturas, estén rasgados o impregnados con materiales químicos no deben ser utilizados. Eso sí, en ningún caso deben usarse para trabajar con o cerca de maquinaria en movimiento o giratoria. La posibilidad de que el mecanismo enganche el guante y se produzca un atrapamiento es un riesgo que hay que evitar, ya que las consecuencias pueden ser nefastas.

Como en todo, cada labor lleva aparejado un tipo de manoplas adecuado. Así, para manipular materiales ásperos o con bordes filosos se recomienda el uso de unos de cuero o lona. Para soldadura o fundición, donde haya el riesgo de quemaduras con material incandescente, lo más apropiado es usar aquellos que cubren las mangas y resisten al calor. En el caso de que se intervenga con elementos eléctricos, habrá que decantarse por aquellos fabricados en material aislante, mientras que, si se está en contacto con sustancias químicas, es necesario que sean largos y fabricados en hule o de neopreno.

El material es, por tanto, un elemento a tener muy en cuenta a la hora de elegir qué tipo de guantes usar. Por ejemplo, los de látex, de gran adaptabilidad, son antibacterianos, y, por lo tanto, ideales para sector sanitario, químico o de limpieza. En el caso de que el usuario sea alérgico a este material, la mejor alternativa es el nitrilo, tanto en su versión desechable, como gruesa, utilizada en trabajos de manipulación, montajes y mantenimiento.

Los de poliuretano proporcionan mayor sensibilidad al tacto. Esto garantiza el agarre en entornos secos o húmedos, lo que los hace muy famosos en los sectores del automóvil, plástico, vidrio y metal. Como su propio nombre indica, los de soldador ofrecen una alta protección frente a riesgos mecánicos y térmicos y normalmente están fabricados con la parte interior de la piel de vacuno. En el ámbito del montaje, la albañilería, carga y descarga, o en la agricultura, se recomienda los de piel y serraje. Y claro, si el trabajo se desempeña en entorno de mucho frio, lo mejor es hacerse con unos buenos guantes de forro polar, poliéster o algodón.

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