Seguridad en Trabajos de Altura en Torres y Antenas. Técnicas de Progresión y Posicionamiento
Lecciones de seguridad
Las caídas desde altura siguen siendo una de las principales causas de accidentes graves y mortales en el entorno laboral. Cada año, decenas de personas pierden la vida o sufren lesiones severas tras un accidente en altura. Estos incidentes, en muchos casos evitables, nos recuerdan que trabajar en altura exige formación, técnica y, sobre todo, una sólida cultura preventiva. Hoy queremos dedicar nuestra lección de seguridad a las técnicas de progresión y posicionamiento, que juegan un papel preventivo clave en los trabajos en torres y antenas.
Las caídas desde altura siguen siendo una de las principales causas de accidentes graves y mortales en el entorno laboral. Cada año, decenas de personas pierden la vida o sufren lesiones severas tras un accidente en altura. Estos incidentes, en muchos casos evitables, nos recuerdan que trabajar en altura exige formación, técnica y, sobre todo, una sólida cultura preventiva. Hoy queremos dedicar nuestra lección de seguridad a las técnicas de progresión y posicionamiento, que juegan un papel preventivo clave en los trabajos en torres y antenas.
La normativa, el Real Decreto 1215/1997, establece la obligación de elegir equipos de trabajo adecuados, garantizar su mantenimiento y proporcionar formación específica a las personas que los utilizan. Además, establece un principio básico: priorizar las protecciones colectivas sobre las individuales y nunca anteponer criterios económicos a la seguridad.
Los trabajos en torres y antenas —ya sean estructuras de celosía autoportante, arriostrada o monopolo— presentan riesgos particulares: exposición al vacío, falta de puntos de anclaje seguros, meteorología cambiante, estructuras obsoletas o sobresaturadas de equipos.
Los riesgos más relevantes incluyen:
- Caídas a distinto nivel por fallo del anclaje o error en la conexión.
- Golpes contra la estructura o elementos instalados durante la progresión.
- Exposición a viento, hielo o tormentas eléctricas, que alteran la estabilidad.
- Fatiga y sobreesfuerzos por posturas prolongadas o inadecuadas.
- Riesgos eléctricos en torres con antenas activas.
En muchos casos, las líneas de vida fijas no son compatibles con los sistemas anticaídas disponibles, lo que obliga a instalar líneas temporales o sistemas portátiles.
Instalación de líneas de vida temporales
Cuando la estructura carece de sistemas fijos, se instalan líneas de vida temporales (certificadas según UNE-EN 795 y UNE-EN 353-2). Los puntos de anclaje deben presentar una resistencia mínima de 15 kN y estar libres de bordes cortantes. La línea se asegura a dos puntos distintos mediante un nudo de ocho doble, colocando el segundo anclaje por encima del primero para reducir el factor de caída. Puede añadirse un peso inferior para mejorar el deslizamiento del dispositivo anticaídas.
La línea no debe fijarse permanentemente al suelo durante el trabajo, ya que puede utilizarse para evacuaciones o rescates. Cuando se busca repartir la carga entre varios anclajes, se emplea una triangulación o triángulo de reparto de fuerzas, que distribuye la energía del impacto. Para mantener la seguridad estructural, el ángulo del triángulo no debe superar los 45°, de modo que cada anclaje soporte como máximo el 50% de la carga generada por una posible caída.
Técnicas de progresión y posicionamiento seguras
El acceso y desplazamiento en torres requiere la aplicación de técnicas de progresión y posicionamiento seguras, que garanticen que la persona permanezca siempre conectada a un punto de anclaje adecuado y que los factores de caída se mantengan por debajo de 1. Cada técnica de progresión o posicionamiento debe aplicarse correctamente, respetando las normas UNE y los procedimientos del fabricante.
- Progresión mediante línea de vida fija
Las líneas de vida verticales fijas —de cable o raíl— están integradas en la estructura de la torre y permiten ascensos seguros con dispositivos anticaídas deslizantes (UNE-EN 353-1). Estos sistemas mantienen la conexión constante y bloquean la caída en milésimas de segundo. Es fundamental que el dispositivo sea compatible con el sistema instalado y que las inspecciones periódicas verifiquen su tensión, fijaciones y estado del raíl o cable.
- Progresión mediante línea de vida portátil o retráctil
Cuando no existen líneas fijas, pueden utilizarse líneas portátiles o dispositivos retráctiles:
- Las líneas portátiles (UNE-EN 353-2) se emplean en accesos frecuentes. Fabricadas en cuerda de poliamida trenzada o con funda, garantizan una conexión continua y permiten rescates verticales o izado de herramientas sin comprometer la resistencia.
- Los sistemas retráctiles o anticaídas automáticos ofrecen libertad de movimiento y un bloqueo inmediato en caso de caída. Son útiles para progresar por zonas abiertas o con cambios de inclinación.
- Progresión mediante doble cabo con absorbedor
Cuando el tránsito es ocasional o la línea fija está deteriorada, se utiliza un sistema de doble cabo con absorbedor de energía (UNE-EN 355). Los mosquetones deben ser de gran apertura y con sistema de cierre automático. La conexión debe realizarse por encima del centro de gravedad, evitando factores de caída superiores a 1. Es imprescindible mantener al menos un punto de anclaje activo durante todo el ascenso o descenso.
- Progresión mediante pértiga
La pértiga de seguridad permite anclarse a distancia, especialmente útil en estructuras donde el primer punto seguro está fuera del alcance. Se utilizan pértigas dieléctricas de fibra de carbono y líneas de vida verticales conforme a UNE-EN 353-2. Esta técnica reduce la exposición inicial al vacío y facilita una progresión controlada y ergonómica.
Técnicas de escalada y posicionamiento regulable
En estructuras complejas puede aplicarse la técnica de progresión de escalada: mientras una persona asciende, la otra asegura desde la base mediante un dispositivo de detención (un I’D o GriGri). Los seguros intermedios se colocan cada 1–2 metros y deben resistir mínimo 15 kN.
Para los trabajos prolongados en altura, el posicionamiento mediante cabo regulable es fundamental. Los más interesantes y prácticos son los que se regulan rápidamente por medio de un sistema manual (Grillon, Manustop, etc.). Permiten ajustar rápidamente la longitud del cabo desde los anclajes laterales del arnés, manteniendo la postura más cómoda y reduciendo la fatiga. Este cabo debe complementarse siempre con un sistema anticaídas independiente, con absorbedor de energía, anclado a otro punto de la estructura.
Terminaremos recordando que no hay que olvidar que la prevención no termina en el arnés: la planificación del trabajo, la comunicación, la supervisión y la formación continua son las verdaderas barreras contra el riesgo. Porque cada ascenso seguro no depende solo de la técnica, sino del compromiso colectivo con la seguridad y la vida.