¿Sabías que mirar un mensaje conduciendo puede costarte la vida?
Sabías que
Coger el móvil al volante puede pagarse muy caro. “Pero, si solo voy a mirar el mensaje”. Esta frase puede parecer inofensiva cuando estamos al volante, pero encierra un riesgo enorme. Porque mientras nuestros ojos están en la pantalla, no están en la carretera. Y unos pocos segundos pueden ser suficientes para que aparezca un imprevisto y ya no tengamos tiempo de reaccionar.
Coger el móvil al volante puede pagarse muy caro. “Pero, si solo voy a mirar el mensaje”. Esta frase puede parecer inofensiva cuando estamos al volante, pero encierra un riesgo enorme. Porque mientras nuestros ojos están en la pantalla, no están en la carretera. Y unos pocos segundos pueden ser suficientes para que aparezca un imprevisto y ya no tengamos tiempo de reaccionar.
Las distracciones son uno de los principales factores de riesgo en la circulación. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), las distracciones están presentes en torno al 30 % de los siniestros mortales y el uso indebido del teléfono móvil es una de las distracciones más habituales.
Los datos oficiales dejan poco margen para la duda. Dentro de las conductas relacionadas con la distracción, el móvil ocupa un lugar especialmente preocupante. En la campaña de vigilancia realizada por la DGT a finales del 2024, el 48,2 % de las denuncias por distracciones correspondieron al uso del teléfono móvil al volante.
Y el problema se acentúa cuando ya no solo se trata de sujetar el teléfono o realizar una llamada. Según datos recogidos por la DGT, el 24,7 % de los conductores españoles reconoció leer mensajes de texto o consultar redes sociales mientras conducía. Es decir, esta conducta que muchas personas pueden percibir como algo puntual o inofensivo está mucho más extendida de lo que parece.
Y es que “solo mirar un mensaje” implica mucho más que apartar la mirada. Cuando miramos el móvil mientras conducimos no estamos realizando una única acción. Se combinan diferentes tipos de distracción: visual, porque dejamos de mirar la vía; manual, porque podemos estar manipulando el dispositivo; y cognitiva, porque nuestra atención se concentra en leer, escribir o interpretar lo que aparece en la pantalla.
El problema es que la carretera no se detiene mientras nosotros atendemos al móvil. Incluso una distracción muy breve puede hacer que no detectemos un peligro, no mantengamos correctamente la distancia de seguridad o no reaccionemos a tiempo ante una situación inesperada.
Un mensaje puede parecer urgente. Una notificación puede despertar nuestra curiosidad. Una llamada puede hacernos pensar que tenemos que responder inmediatamente. Pero nada es más importante que llegar con seguridad a nuestro destino.
Por eso, debemos poner en marcha medidas preventivas antes de arrancar el coche que nos ayuden a evitar la tentación de utilizarlo durante la marcha. Silenciar las notificaciones, dejar el móvil fuera del alcance, activar el modo de conducción y programar el navegador con anterioridad son medidas que pueden evitar accidentes.
Y si necesitamos hacer una llamada, contestar un mensaje o consultar una dirección, la solución es sencilla: detener el vehículo en un lugar seguro antes de hacerlo. Porque al volante no existe el “solo voy a mirarlo un momento”. El móvil puede esperar. La carretera, no.