Este otoño, que solo se caigan las hojas

Lecciones de seguridad | 06/11/2017
Este otoño, que solo se caigan las hojas

Si se realiza una encuesta ciudadana sobre cuáles son los trabajos de mayor riesgo, no cabe duda de que muchos pondrán como ejemplo aquellos que se desarrollan en las alturas. Se consideran como tal todos aquellos que suponen realizar una tarea a más de dos metros del suelo. En ellos, la cultura de la prevención es clave para acabar la jornada laboral sin percances de ningún tipo.

La tipología de los trabajos en altura es muy amplia y, en algunos casos, de extrema complejidad. Evidentemente no es lo mismo trabajar desde un andamio a 3 metros, que reparar un aerogenerador a 20, o soldar una estructura metálica a 15 metros de suelo. Sin embargo, existen unas normas básicas de autoprotección.

Las empresas que desarrollan su actividad en este ámbito deben poner a disposición de la plantilla todos los sistemas de seguridad que sean homologados y en perfecto estado. No obstante, los recursos materiales no sirven de nada si los trabajadores no están capacitados para utilizarlo o dejan que la fuerza de la costumbre anule la prevención. Hay que desterrar el “esto siempre se ha hecho así” o el “nunca pasa nada” para justificar conductas como, por ejemplo, sujetar dos personas a un solo anclaje o colocarse el arnés sin el debido cuidado.

Prisas, las justas

La figura del Llanero Solitario debe quedar desterrada definitivamente. Por mucha prisa o por muchas veces que se haya hecho a solas, para llevar a cabo una labor de estas características se requieren siempre dos personas. De esta forma se garantiza la seguridad y la posible asistencia en caso de accidente.

Y hablando de prisas: los ascensos y descensos, mejor hacerlos de forma tranquila y pausada. Eso alejará la posibilidad de resbalar, de sufrir un fallo de coordinación, o de sentir fatiga.

El uso de los Equipos de Protección Individual (EPIS), los dispositivos anticaída, las líneas de vida, las cuerdas, los mosquetones y de todos los elementos destinados a evitar riesgos debe ser riguroso. La conservación de este material debe ser óptima y su revisión, diaria. Cualquier fallo previo o sospecha de desperfecto tiene que comunicarse al responsable del proyecto.

La instrucción y la formación en materia de seguridad  son otros dos eslabones fundamentales en la prevención. No hay discusión a este respecto: una plantilla capacitada y formada siempre tomará las precauciones apropiadas. Los expertos en riesgos laborales son tajantes: únicamente quienes estén preparados específicamente y autorizados deben efectuar trabajos verticales y en suspensión.

Factores como el orden, la limpieza y la organización en el lugar de trabajo son de vital importancia en los trabajos de altura. Evitan tropiezos y, en caso de incidencia, pueden entorpecer las maniobras de auxilio. Sin olvidar que el desorden puede derivar en la caída de objetos sobre personas que circulen por debajo.

Y sí, no dejar de lado el sentido común. A veces aplicarlo evita caídas nunca deseadas.

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