Cosmética y seguridad en nuestro hogar. La belleza también es segura, si sabes cómo

Vidas seguras | 23/06/2021
Cosmética y seguridad en nuestro hogar. La belleza también es segura, si sabes cómo

Formando parte de nuestra rutina de cuidados estéticos e higiénicos, a diario nos aplicamos varios productos cosméticos tanto como en la cara o el cuerpo como en el pelo. Pero ¿sabemos que algo tan sencillo como aplicarse una crema puede conllevar una serie de riesgos? ¿Cuáles son estos riesgos? Y, sobre todo, ¿cómo podemos evitarlos?

Formando parte de nuestra rutina de cuidados estéticos e higiénicos, a diario nos aplicamos varios productos cosméticos tanto como en la cara o el cuerpo como en el pelo. Pero ¿sabemos que algo tan sencillo como aplicarse una crema puede conllevar una serie de riesgos? ¿Cuáles son estos riesgos? Y, sobre todo, ¿cómo podemos evitarlos?

Una creencia muy extendida sobre los problemas que los productos cosméticos pueden ocasionar se centra únicamente en la calidad y composición de los mismos. Si resultan tóxicos o son seguros para la salud de quien los usa. Sin embargo, debemos saber que el riesgo no se encuentra solamente en sus componentes y su proceso de fabricación, si no que realizar un mal uso de los productos puede conllevar también graves problemas de intoxicaciones.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) a través del Sistema Español de Cosmetovigilancia, analiza, evalúa y realiza un seguimiento de los casos de efectos no deseados relacionados con productos cosméticos y ha detectado que cierto número de intoxicaciones se deben al uso inadecuado de dichos productos. Intoxicaciones que podrían haberse evitado fácilmente.

Por ello, la AEMPS, ha propuesto una serie de buenas prácticas de uso de productos cosméticos que señala lo malos usos y malas prácticas más comunes y que además incluye un decálogo para el buen uso de productos cosméticos que ayuda a prevenir problemas.

Entre los malos usos frecuentes se encuentran: el no hacer caso de la información que suministra el fabricante, ignorando las advertencias del etiquetado, utilizar de manera incorrecta el producto o usarlo para otro fin distinto al propuesto por el fabricante. Así como no respetar la fecha de caducidad del producto, o la de duración una vez abierto, que en muchas ocasiones puede acarrear complicaciones y disgustos inesperados.

También hay una serie de malas prácticas que deben evitarse:

  • No conservar correctamente los productos y hacerlo sin seguir las indicaciones del fabricante. Las temperaturas extremas, la luz solar, así como no cerrar bien los envases puede afectar a la seguridad del producto.
  • Mezclar varios productos cosméticos y convertirlos en uno para aplicarlos de forma más rápida y sencilla. Al mezclar unos ingredientes con otros pueden reaccionar y crear un producto no identificado que alcance niveles no seguros con efectos perjudiciales.
  • Cambiar los productos de recipiente. Con ello por un lado se pierde el etiquetado y, por tanto, las advertencias y el modo de empleo. Y, por otro, manipular el producto aumenta el riesgo de contaminación microbiológica.
  • Rellenar dispensadores no reutilizables. Al manipular el producto se incrementa el riesgo de contaminación y además pierde garantías de seguridad y eficacia.
  • Diluir el producto para darle mayor fluidez o alargar su duración. Con ello se corre el riesgo de contaminarlo e incluso de estropear su conservación, su eficacia, su estabilidad y por supuesto su seguridad.
  • Aplicar el producto con las manos sucias. Esa falta de higiene puede provocar que el producto se contamine, en el caso de los tarros el riesgo aumenta. Además, puede extender y llevar bacterias, virus o partículas nocivas a otras partes del cuerpo.
  • Compartir productos, en especial aquellos productos que están en contacto con mucosas o fluidos corporales, como los que se aplican en labios y ojos, pueden transmitir infecciones como herpes o conjuntivitis.

Por último, en esta infografía de la AEMPS podemos ver qué recomendaciones hay que seguir para realizar un uso seguro de los productos cosméticos. Teniéndolas en cuenta, evitaras todos los riesgos que anteriormente hemos comentado.

 

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